Navegación en el Lago Nahuel Huapi: ¿catamarán, velero o kayak?

Navegación en el Lago Nahuel Huapi: ¿catamarán, velero o kayak?

Navegar por el Lago Nahuel Huapi es una de las atracciones turísticas más buscadas en Bariloche, la ciudad patagónica que desde sus puertos permite embarcarse hacia múltiples destinos y aventuras. Desde el momento en el que se sube a cubierta de un barco o se monta un kayak, la piel siente el cosquilleo de la adrenalina y de la diversión que está por asomarse. ¿Cómo no sentirse conmoverse por la maravillosa vista del paisaje de Bariloche desde el interior del lago? El agua en tonalidades azul oscuro, turquesa y verde petróleo, las montañas nevadas como telón de fondo, los bosques verdes y tupidos en su esplendor. Navegar es una experiencia que transforma cualquier viaje a Bariloche, porque ofrece una perspectiva diferente: los cerros se elevan aún más imponentes, los bosques se ven interminables, y las costas revelan bahías secretas y playas inaccesibles desde tierra firme.

En los últimos años, las excursiones lacustres se multiplicaron y diversificaron. Hoy es posible navegar el Lago Nahuel Huapi catamarán, en velero, en semirrígidos de pesca o incluso remando en kayak hacia sus brazos más salvajes y aislados. Cada actividad responde a un tipo de viajero y a un modo muy personal de conectarse con este paisaje protegido dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi. Desde quienes buscan una jornada contemplativa y tranquila hasta quienes quieren aventura y adrenalina, el lago ofrece una puerta de entrada a todos los ritmos posibles.

Si querés conocer cómo navegar por el Nahuel Huapi y cuál de todas las experiencias es la que mejor se adapta a tu itinerario, presupuesto y ganas, te invitamos a leer estas propuestas de Best Bariloche Tours.

Navegación en catamarán hacia Isla Victoria y el Bosque de Arrayanes

Entre todas las experiencias lacustres, el clásico por excelencia es la navegación en catamarán desde Puerto Pañuelo rumbo a Isla Victoria y al Bosque de Arrayanes, una excursión que combina paisaje, biodiversidad y una cuota de historia natural única en el país. El paseo comienza atravesando un tramo amplio del lago, donde las aguas suelen estar calmas y se aprecia la inmensidad de esta cuenca de origen glaciario. Poco a poco, la Isla Victoria aparece en el horizonte con sus bosques, sus playas escondidas y sus senderos que invitan a caminar.

La caminata guiada por la isla es, sin duda, uno de los puntos más valorados. Acá se mezclan especies autóctonas con otras introducidas a principios del siglo XX, como pinos, abedules y sequoias, que conviven con coihues, ñires y cipreses patagónicos. También suele ser frecuente ver aves, rastros de mamíferos pequeños, y hasta viejos árboles que cuentan la historia de la isla como vivero forestal experimental. Tras el recorrido, el catamarán continúa hacia la península Quetrihué, donde se encuentra el famoso Bosque de Arrayanes, un sitio que cautiva a cualquier visitante: árboles color canela, cortezas frías y suaves, formas retorcidas y una atmósfera que parece de otro cuento.

La excursión se disfruta especialmente porque es apta para todo tipo de viajero: familias, personas mayores, grupos de amigos o quienes quieran dedicar un día entero a explorar dos clásicos de la Patagonia. La navegación es estable, incluye guía y traslados, y permite que cualquier persona pueda empaparse de la magia de estos bosques sin preocuparse por la logística. Es la opción más completa para quienes buscan una primera aproximación al lago.

Paseos en velero en el Nahuel Huapi: navegar al ritmo del viento

En el otro extremo del espectro está el paseo en velero en el Nahuel Huapi, una actividad más íntima, silenciosa y relajada. A diferencia del catamarán, el velero se mueve al ritmo del viento, sin apuro y sin ruido de motores. La experiencia comienza generalmente en Puerto Petunia y sigue un recorrido por el Brazo Campanario, una zona donde las montañas se acercan al borde del agua y se forman bahías profundas y tranquilas.

Durante las tres horas que dura el paseo, el paisaje cambia constantemente: las costas neuquinas aparecen a lo lejos, se observan las islas Huemul y de los Víveres, y las playas escondidas alternan con miradores naturales. La navegación, además, permite ver el color del agua desde muy cerca, una mezcla de azul oscuro y verde brillante que se vuelve aún más intensa en días despejados.

La navegación en velero invita a una conexión más sensorial con el entorno. El capitán suele dar la posibilidad de participar en la maniobra del barco, tomar el timón o solo relajarse mientras el viento hace el trabajo. Los snacks y bebidas calientes completan una experiencia pensada para quienes buscan un paseo tranquilo, romántico o simplemente contemplativo. Es ideal para parejas, personas que quieran evitar multitudes o quienes deseen disfrutar del Nahuel Huapi en una versión más pausada.

Pesca deportiva: navegación para buscar truchas

El Nahuel Huapi también es territorio de pescadores. Sus aguas albergan truchas arcoíris, marrones y fontinalis, lo que convierte al lago y a sus hermanos cercanos (Moreno y Gutiérrez) en uno de los destinos más importantes de pesca deportiva de la Patagonia. Las excursiones de medio día combinan navegación en embarcaciones semirrígidas con técnicas como fly fishing, spinning o trolling, según el gusto del viajero. Esta variedad permite que tanto pescadores experimentados como principiantes puedan disfrutar de la experiencia bajo la guía de instructores habilitados.

El semirrígido permite llegar a rincones donde desde la costa sería imposible pescar. Las aguas profundas, las bahías protegidas y las zonas donde se mezclan las corrientes dan lugar a un ecosistema ideal para la captura y devolución. El equipo completo —cañas, señuelos, moscas, waders, chalecos— está incluido, por lo que la salida es totalmente accesible para alguien que nunca pescó.

Otra opción para quienes buscan una jornada más larga y una experiencia más tranquila es la pesca con trolling en el Nahuel Huapi. Esta actividad suele partir desde Bahía López y permite explorar distintos sectores del lago según el clima. El Brazo Tristeza, la zona de Blest o incluso los alrededores de la Isla Victoria suelen ser los destinos habituales. La navegación es lenta, pensada para acompañar el movimiento del aparejo, y el guía se encarga de leer el lago como un libro abierto. Además, la experiencia se completa con un almuerzo regional a bordo, con ahumados, quesos, empanadas y vinos patagónicos.

La pesca es, para muchos, un ritual, un momento de calma y paciencia. Navegar en busca de truchas, en ese silencio rodeado de montañas, es una forma muy distinta de conocer el Nahuel Huapi.

Kayak en Brazo Tristeza: aventura, naturaleza profunda y silencio

El kayak ofrece probablemente la experiencia más salvaje y cercana al paisaje del Nahuel Huapi. Remar es un contacto directo con el agua y con los ritmos naturales del lago, sin motores ni estructuras. Entre los destinos más recomendados se encuentra el Brazo Tristeza, un rincón del Nahuel Huapi conocido por su geografía más agreste, sus montañas altas que se hunden en el agua y sus cascadas que caen desde la selva valdiviana.

La excursión de día completo de kayak en Brazo Tristeza parte habitualmente desde Bahía López y continúa por el brazo hasta internarse en sectores poco transitados. El guía marca el ritmo, explica técnicas básicas para remar y acompaña a los grupos durante toda la jornada. Se hacen paradas en playas escondidas que solo se pueden alcanzar desde el agua, se almuerza frente a la cordillera y, si el clima acompaña, se llega a ver alguna de las cascadas que descienden desde los cerros.

Es una salida ideal para quienes buscan naturaleza plena y actividad física moderada, sin llegar al nivel de exigencia de una travesía. El Brazo Tristeza conserva un aura de aislamiento y de misticismo que no se consigue en otros sectores del lago, y el kayak permite experimentarlo de una manera íntima y silenciosa.

Kayak en Brazo Campanario: una alternativa accesible para principiantes

Para quienes quieren remar pero prefieren una experiencia más corta y accesible, el kayak en el Brazo Campanario es la opción ideal. Con una duración aproximada de tres horas y una primera instancia de instrucción, esta actividad es perfecta para quienes nunca hicieron kayak o para familias con adolescentes. El recorrido permite explorar playas pequeñas, ver los cerros López, Catedral y Otto desde el agua y disfrutar de un sector del Nahuel Huapi que combina belleza con tranquilidad.

Los instructores habilitados por Prefectura y Parques Nacionales garantizan seguridad y acompañamiento, y el equipo profesional hace que cualquier persona pueda sentirse cómoda en el agua, incluso si es la primera vez. El Brazo Campanario, además, suele ofrecer condiciones más estables y menos ventosas que otras partes del lago, lo que hace que la navegación sea más llevadera.

Kayak en Isla Huemul: remo, historia y geografía imponente

Otra alternativa fascinante es el kayak en Isla Huemul, una excursión que combina aventura acuática con historia local. La navegación alrededor de la isla permite observar paredes rocosas que llegan a los 40 metros de altura dentro y fuera del agua, un paisaje imponente que da cuenta del origen volcánico y glaciario de la región. El agua aquí tiene un color especial, producto del contraste entre la profundidad y la cercanía de las rocas.

Además del remo, la actividad incluye un trekking hacia las ruinas del Proyecto Atómico Huemul, una historia tan increíble como real: en la década de 1950, el científico Ronald Richter intentó desarrollar energía nuclear en esta isla, en un experimento que buscaba transformar a la Argentina en pionera mundial. Hoy, las ruinas se recorren como un recordatorio de aquella ambición desmedida.

La combinación de paisaje, historia y actividad física convierte esta excursión en una de las más completas para quienes buscan algo original y distinto a los paseos tradicionales.

Playas públicas del Nahuel Huapi: mate, descanso y veranos a orillas del lago

Además de las excursiones, el Nahuel Huapi ofrece numerosas playas gratuitas para disfrutar sin costo, ideales para descansar, tomar mate, leer un libro o incluso darse un baño durante el verano. Entre las más conocidas está Playa Bonita, ubicada en el kilómetro 7 de la Avenida Bustillo: una playa de piedras, con aguas transparentes y un movimiento típico de temporada, ideal para pasar la tarde.

Más adelante aparece Bahía Serena, una pequeña bahía reparada del viento y con una entrada suave al agua, muy concurrida por familias. Otra opción es Playa del Centenario, más cercana al centro, con vistas al cerro Catedral y un ambiente más local, especialmente al atardecer. La costa del lago también se disfruta en Playa MelipalPlaya del Viento —muy elegida por los amantes del windsurf y el kitesurf— y en los sectores cercanos a Villa Tacul, donde el bosque y el agua se encuentran de manera más salvaje.

En verano, las playas del Nahuel Huapi son un plan obligado para quienes buscan un día económico y relajado, con el encanto inconfundible del lago y sus aguas heladas. Aunque frías, las aguas atraen a locales y turistas que se animan a nadar, hacer snorkel o simplemente refrescarse después de una caminata.