4 formas de visitar el Río Manso desde Bariloche
Cuando se piensa que las sorpresas llegaron a su fin en Bariloche, un nuevo tesoro natural aparece para demostrar lo contrario. Menos conocido que las populares playas y bahías donde todos los veranos acuden cientos de turistas y locales para refrescarse y tomar sol, existe un paraíso de aguas turquesas inmerso en medio del bosque del Parque Nacional Nahuel Huapi que cautiva a los viajeros aventureros. Se trata de los pozones del Río Manso, un destino relativamente cercano a la famosa ciudad rionegrina que todavía conserva ese espíritu salvaje y poco masificado que lo vuelve especial para visitantes en busca de naturaleza auténtica.
Quienes estén de vacaciones en Río Negro o haciendo una escapada en Bariloche y quieran disfrutar de una tarde cerca del agua, no pueden perderse de este destino que se encuentra a tan solo 70 kilómetros al sur de Bariloche, a unas dos horas en auto, y a 50 kilómetros al norte de el Bolsón.
El río Manso es el límite sur del Parque Nacional Nahuel Huapi, y se encuentra casi al límite con la frontera argentino-chilena. Por este motivo muchos visitantes aprovechan el paseo para cruzar la cordillera y conocer Chile.
Llegar hasta el río Manso, donde hay campings para pasar una tarde o pernoctar, es muy sencillo, ya que además de estar cerca Bariloche, y que se accede por la mítica Ruta Nacional 40, hay muchas opciones disponibles para trasladarse.
Excursiones al Río Manso
Con Best Bariloche Tours podés encontrar distintas propuestas que combinan el paisaje del Manso con aventura, almuerzos, mountain bike, rafting o pesca deportiva. Son ideales para quienes no quieren manejar, o los que buscan conocer el valle con guías especializados, o quienes les genera más entusiasmo hacer actividades planificadas.
Una de las experiencias más completas es el tour Lagos y Río Manso con almuerzo privado, que recorre parte del Parque Nacional Nahuel Huapi visitando lagos icónicos como el Gutiérrez y el Mascardi antes de ingresar en el valle del Manso. La excursión incluye traslados, el acompañamiento de un guía experto, y un almuerzo especialmente preparado en un entorno natural privilegiado. Es perfecta para quienes desean disfrutar del paisaje sin apuro y combinando distintos ambientes lacustres y de montaña.
Otra propuesta es la salida en mountain bike por las Pasarelas del Río Manso. Esta excursión privada recorre alrededor de 22 kilómetros en bicicleta por caminos rurales, cruzando un puente colgante y avanzando por bosques y playas del río. El paseo incluye el equipo necesario, guía, almuerzo tipo picnic y seguro. Se trata de una opción intermedia, accesible para personas con estado físico moderado que desean incorporar actividad física y aventura.
La pesca deportiva es otro de los grandes atractivos del Manso, famoso por sus aguas transparentes y la presencia de truchas arcoíris y marrones. Best Bariloche Tours organiza jornadas completas de pesca con mosca en balsas especialmente diseñadas, que permiten acceder a sectores más remotos del valle. Los guías proveen todo el equipo, además de comidas y asistencia técnica. Para quienes buscan una experiencia aún más variada, también existe la excursión de pesca en el Río Manso, Lago Hess o Lago Los Moscos, que ofrece la posibilidad de alternar entre distintos cuerpos de agua según la temporada, el clima o el nivel de experiencia del pescador.
Por último, la actividad estrella para los amantes de la adrenalina es el rafting en el Río Manso a la Frontera. Este descensocombina tramos suaves con rápidos de categorías III y IV, atravesando cañones, bosques nativos y playas escondidas. La excursión incluye el asesoramiento de un guía profesional, el kayak y el equipo para navegar, y una travesía inolvidable hasta el hito fronterizo con Chile. Es una experiencia ideal para quienes buscan una mezcla de emoción, naturaleza y un cierre épico.
Visita al Río Manso en auto
La opción más cómoda siempre es trasladarse en un auto propio o alquilado. Quienes tienen esa posibilidad, tienen que saber que desde el centro de Bariloche hay una distancia de 70 kilómetros hasta la entrada del valle, donde se encuentra el destacamento de Gendarmería Nacional y el puente sobre el río Villegas. En ese punto comienza la ruta provincial 83: un camino de ripio que acompaña el curso del Manso durante unos 40 kilómetros hacia el sur, hasta llegar al límite internacional con Chile.
El recorrido lleva alrededor de dos horas hasta la frontera, y es muy hermoso para contemplar el paisaje patagónico. La ruta avanza entre chacras, bosques, cerros y playas de agua cristalina. A medida que se avanza hacia el interior del valle, el paisaje se vuelve más cerrado y húmedo, característico de la selva valdiviana. Aunque es una ruta accesible, conviene ir despacio: hay tramos sinuosos y de ripio.
Una de las paradas preferidas por los visitantes son los pozones, ubicados a solo un kilómetro de la confluencia con el Río Villegas. El agua forma piletones profundos y de un celeste intenso, ideales para un chapuzón (¡Ojo! El agua es bien fría) o para mirar cómo corre a una gran velocidad (porque, pese al nombre, el río no tiene nada de manso). Para acceder a este punto se puede estacionar por un costo accesible y luego caminar dos kilómetros por senderos bien marcados hasta llegar a los piletones.
Si el plan es pasar el día, hay espacio para picnic, parcelas con fogones, zonas de sombra y varios campings cercanos —algunos gestionados por comunidades originarias— que permiten extender la estadía. Es fundamental, como siempre dentro del parque, circular por senderos autorizados, evitar hacer fuego fuera de los sitios marcaos, y regresar con todos los residuos.
Para quienes buscan un toque extra de aventura, el final del camino propone algo único: una caminata de apenas mil metros que conecta con El León, un pequeño pueblo del lado chileno donde viven familias de tradición cordillerana. El cruce requiere hacer migraciones en el destacamento de Gendarmería, pero la experiencia de caminar entre ambos países en un entorno completamente natural es uno de los mayores atractivos del Manso.
En micro hacia el Río Manso
Si no hay auto, no pasa nada. También se puede visitar el Río Manso en micro de larga distancia con las empresas que recorren la Ruta Nacional 40. Bajás en el paraje de Río Villegas, ubicado sobre la ruta, y desde ahí caminás unos 4 kilómetros hasta los piletones. Es una opción ideal para mochileros y grupos de amigos con presupuestos más ajustados y mucho espíritu aventurero. La cuarta alternativa, menos recomendada por cuestiones de seguridad, pero útil para algunos, es hacer “dedo” desde el puente para que algún auto con uno o más asientos vacíos te alcance hasta los piletones.
Al llegar al área de los pozones, la dinámica es similar a la de quienes viajan en auto: se paga el acceso al predio, se puede pasar el día, nadar en los piletones y continuar caminando hacia otros sectores del río.
Para quienes planean hacer el recorrido de esta forma, recomendamos contemplar cómo encarar el regreso, ya que los micros no paran en ruta para subir pasajeros. Sin embargo, muchos viajeros combinan esta experiencia con el “autostop” o “dedo”, esperando que algún conductor de auto los alcance hasta el centro de Bariloche o el punto más cercano. Como siempre, es recomendable llevar agua, abrigo, protección solar y avisar a alguien sobre el recorrido previsto.